domingo, 19 de diciembre de 2010

Omega

Fumar contra el cristal de la ventana con la calefacción acolchándote la piel es un dudoso placer mientras los vecinos le cantan a su niña la canción de invierno, la canción temblorosa del padre primerizo. La calle alumbra el árbol delgado, al frente otro salpicado desordenadamente por bombillas de colores. 

Así, dudoso el placer.

Y Lorca en la garganta de Morente recorre la habitación en penumbra “un niño que se acerca galopando por el doble latir de su mejilla

3 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

dudoso
el
placer
del
que
dudo

Leo Mercado dijo...

Una imagen fantastica...

Lara dijo...

me-encanta.
(claro)