miércoles 18 de enero de 2012

El mundo

El mundo,
la alternancia entre precipicios y llanuras,
la tierra y la carne sacrificando todas las costumbres,
todas las costumbres.
El desorden y la naturaleza, lo perfecto.
Este amasijo de luces y sombras se desplaza lentamente hasta el convencimiento,
estáticos los preceptos,
esquelético el afecto.
Con sus manos arrastran nuestras dudas, nos vacían.

miércoles 2 de noviembre de 2011

OBK


Yo no debería ir a ninguna parte ni salir de casa para espantar a los pájaros.
Yo no debería reírte la gracia seca, ni la gracia ambulante, ni la gracia heredada, esa de la que tanto y tanto me río.
Yo no debería beber de la copa rota, ni lamer la hoja del cuchillo, ni usar los dientes para romper el embase, ni andar descalza por la casa bajo ninguna pretexto, de ninguna estación.
Yo no debería utilizar el teléfono de madrugada, ni mantener los recuerdos en conserva, ni usarlos como arma arrojadiza. Contra mí.
Yo no debería contar lo que sueño. Y no lo hago. Y no se cumplen.
Yo no debería elevar la voz ni dejar para mañana lo que tampoco quiero hacer hoy.
Mapa positivo.
Yo no debería curvar la espalda, ni bajarme la falda, ni los pantalones. Rebajarme nada.
Yo no debería coleccionar las postales, tampoco quiero vivir sola.
Yo no debería mirar a las parejas tocarse, nunca debí, ni escuchar OBK.
Yo no debería escuchar las conversaciones de otros. Mundo fábula ajeno.

domingo 9 de octubre de 2011

Bolsas


Esas bolsas de plástico verde que suelen darnos en la frutería son tan útiles. Capaces de sostener tanto un kilo de manzanas golden como un montón enredado de la ropa sucia que acumulamos en los hoteles. 




Sin embargo, cuando le salen esos dientes afilados que se clavan a la altura del muslo o del gemelo, nos recuerdan dolorosamente lo sano que es consentir con los hábitos ecológicos del momento.

domingo 5 de junio de 2011

Sobre la casa II

Esta casa huele a lejía.
Ya no galopan los caballos por el salón.
John Ford apareció muerto en tu sofá. Tu olor colorea las paredes, amarillenta la pintura y la voz de quien huyó.
Todos los padres les deben la vida a sus hijos.
Perdona:
La garganta desafinada detrás del auricular, la voluntad efímera de las manos que te arrullaron, buscarte en los títulos y en las imágenes.
Es mentira, no odio a Barbara Streisand. Envidio su forma de dejarse mirar por ti sin protestar.
El rencor: la fase última de toda relación. Y luego el olvido que ya no es nada.
En tu memoria solo hay espacio para las fechas y los nombres del cine y la música. La historia. Nosotros que no estamos en los libros tampoco estamos en tu memoria.
Por eso escribo, contra el olvido.

sábado 28 de mayo de 2011

Bocetos


Soñar con todos y con ninguno a la vez. No tiene rostro tu nombre.
Apoyado así pareces un General, el Estado se revela cansado. Y mi estómago, contracturado, se defiende de intrusos.
Puntos suspensivos para el que duda, para el amor hecho solo a medias, o solo en los comienzos, o solo en la imaginación alojado.
Ponerse el casco no para protegerse sino para escapar. Acercarnos y mirar el abismo como quien observa un billete de tren o una guía para hacer turismo. Clase turista o altos vuelos.
Y sentir, el miedo.
Nos creemos incapaces. O la cobardía. O es que no queremos en realidad hacerlo.
Qué tiene de excitante el quizás, qué tiene el nunca jamás.
Para cobijarnos los libros y la música. Para desvencijarnos los archivadores y los códigos.
Mi álter ego se cruza de piernas, mi álter ego ignora tu cuerpo.

domingo 20 de marzo de 2011

(El paréntesis)


(El autobús es un paréntesis que se abre de espaldas al viaje. Tiritan mis manos y afuera hace un sol extraño, casi olvidado, ya no se escuchan los pájaros ni la voz de la señora que hablaba catalán en el metro. No vaya usted a meter el pie entre coche y andén que la estación está en curva. Eso a lo mejor era Madrid o Sevilla. O la circunferencia perfecta que dos semanas ha tardado en hacer mi cuerpo, de vuelta a casa. Y por el camino las habitaciones prestadas, la ropa repartida, objetos perdidos. De cuando mis manos se excusaban bajo un abrigo ajeno. Trenca.
El bosque interminable, 
el cielo agrietado de ramas verdes. Verdes de envidia al regresar. Que el paréntesis dure toda la vida, porque “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”.)

domingo 19 de diciembre de 2010

Omega

Fumar contra el cristal de la ventana con la calefacción acolchándote la piel es un dudoso placer mientras los vecinos le cantan a su niña la canción de invierno, la canción temblorosa del padre primerizo. La calle alumbra el árbol delgado, al frente otro salpicado desordenadamente por bombillas de colores. 

Así, dudoso el placer.

Y Lorca en la garganta de Morente recorre la habitación en penumbra “un niño que se acerca galopando por el doble latir de su mejilla