miércoles, 30 de julio de 2008

Observé,
(casi desde la nuca)
tu ropa,
que te esperaba apoyada contra la pared.

Sentí el impulso de dejarme vencer,
deshojadas las fuerzas,
y hundir mi nariz en el primer tejido;
aspirarte la marea,
del principio al fin de tu cuerpo,
a través de tus disfraces,
viajando entre algodones.

Pero qué sería yo entonces.
A hurtadillas entrando en tu vida sin permiso.
Sin pudor, sin escrúpulos,
acechándote en lo oscuro de las horas.

Pero qué sería yo entonces.
Difícil tiempo de tentaciones.
El placer por el placer
a ciegas.

Todo lo que tú provocas
concentrado en un puñado de telas.

3 comentarios:

ilsa dijo...

Serías solamente deseo y vicio... vicio animal, supongo.

Tú y yo ¿ya nos habíamos visto antes, verdad?

Lara dijo...

Todo lo que tú provocas, concentrado en rojo sobre negro, las palabras.

Un abrazo, Libertad.

Montaraz dijo...

No sabía que tu tbn tenías blog... =)

Nunca he sabido apreciar mucho el verso, ya que yo vivo más en prosa... pero lo que escribes no está nada mal (q vieniendo de mi es muxo). =P

Besos (k).