domingo 11 de octubre de 2009


Se le iban cayendo los méritos formativos por la cara interna de las rodillas,

y sus muslos fueron página a página desarmándose de fechas, firmas, y horas lectivas.

Había una gran arrogancia en eso de quitarse el sombrero a sus pies e ir recogiendo años de pupitres, trabajos, investigaciones, tinta negra, tinta roja derramada.

Fueron momentos intensos, la barriga se le quedó vacía de calificaciones;

sobresaliente para el momento en que tus dedos arrancaron el último diploma con aprecio a su puntualidad, compañerismo, y buen hacer.

Se le concede matrícula de honor al acierto de sus padres;

tenía tanta cultura adentro de la boca,

que entrar de forma gratuita te pareció que merecía al menos una amonestación verbal por su parte.

1 comentarios:

eilk dijo...

No queda más remedio que ver al gran Quique allí, sin duda (porque no verlo es una opción no contemplada xD)

Disculpe que a veces no corresponda a sus comentarios, pero me da una pereza terrible pasar de fotolog a blog... a ver si retomo el mío, por otra parte, que hay muchas historias detrás de canciones rulando por ahí :D

besos!